Teatro: Haz una función gratis este año

Fotografía de Anathea Utley CC BY 2.0

Me voy a meter donde no me llaman haciendo una propuesta a compañías de teatro en España con espectáculos de pequeño y mediano formato.

Ponte en contacto con un centro cultural de tu barrio o localidad, con una casa de cultura, teatro, biblioteca o colegio y ofréceles una función gratuita (para ti y para el público).

¿Por qué?

  • Por el compromiso social del teatro
  • Por el valor social del teatro
  • Por el acceso a la cultura
  • Por dar (una vez en el año) algo a los demás fuera del ámbito comercial
  • Porque la cosa está muy mala
  • Por la publicidad para el teatro
  • Por la publicidad para tu compañía (envía una nota de prensa)
  • Por el karma.

En el caso de una compañía con espectáculos de pequeño o mediano formato puedes hacerlo en tu entorno local sin que te suponga un gran sacrificio.

Si 100 compañías lo hicieran en España estoy seguro de que sería un éxito, de que tendría repercusión y de que pondría de manifiesto que la gente quiere ver teatro, pero también la necesidad del acceso a la cultura y la generosidad del mundo del teatro en tiempos difíciles.

¿Lo harías? ¿Te parece un disparate?

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Cómo está cambiando el teatro en Internet

Theatre Mask

Image by Tilemahos Efthimiadis CC


Durante el último año han ido naciendo en Internet algunos proyectos interesantes para el mundo del teatro que parecen apuntar hacia una mejor gestión de la información teatral.

La escasez de información sobre la actividad teatral o escénica, o la escasa utilidad de la existente ha sido durante mucho tiempo (y sigue siendo) el punto débil del mundo del teatro y la gestión cultural en la Era de Internet. Afortunadamente, parece que eso comienza a cambiar poco a poco.

En el mundo de la gestión cultural en general y de las Artes Escénicas en particular parece que la información sigue siendo cosa de agendas de papel, folletos, carpetas, hojas de cálculo y bases de datos obsoletas y cerradas.

Y sin embargo, desde los inicios de la popularización de Internet (hace ya casi dos décadas) ha habido un interés continuo en recopilar y organizar la información del mundo del teatro. Ese interés se ha manifestado a menudo en enormes y por lo general poco fructíferos esfuerzos personales.

Algunos ejemplos de estos esfuerzos tempranos en la red (a partir de 1996) son Artslynx, Performing Arts Online y The Puppetry Home Page.

Todos ellos, así como otros similares, me parecen dignos de admiración por varios motivos. En primer lugar, por su visión y por haber captado la necesidad y las posibilidades de recopilar y organizar información sobre compañías, teatros, festivales, programaciones, etc. En segundo lugar, por el esfuerzo que supone el ir recogiendo datos de forma casi artesanal, en ocasiones durante años, para recopilar miles de entradas puestas automáticamente a disposición del público en general.

Lamentablemente, la gran mayoría de esos esfuerzos terminaron enfrentándose de forma terminante a los problemas que conlleva la gestión de la información.
No resulta práctico, por ejemplo, disponer de un documento enorme con miles de compañías de teatro, por no hablar de las dificultades para mantener esa información actualizada, algo que solía superar las capacidades de este tipo de proyectos.

En cuanto a las instituciones públicas eran y continúan siendo demasiado grandes (y lentas) para el ritmo que impone la red, de modo que las escasas propuestas de cara a la gestión de la información teatral, aunque bienintencionadas tienen una utilidad marginal o muy localizada; además siguen planteamientos estructurales del siglo pasado, nada prácticos para los tiempos que corren teniendo en cuenta el volumen de información creciente y los retos que conlleva organizarla.

Un par de ejemplos del Ministerio de Cultura español:
La web del Centro de Documentación Teatral y su base de datos de consulta pública.

La primera base de datos pública de carácter teatral con una concepción moderna fue el directorio de Titerenet cias.titerenet.com dedicada al teatro de marionetas.

Con “concepción moderna” me refiero, además de a las tecnologías utilizadas, a que incluía mecanismos para una gestión práctica de la información (modelos de datos bien definidos, actualización, filtros…) la capacidad de extender sus funcionalidades (minería de datos, agenda de actuaciones) y la posibilidad de crecer sin perecer en el intento (escalabilidad).

Además, partía de un modelo conceptual completamente distinto al de otras iniciativas anteriores. En lugar de ser un sitio en el que mostrar (con mayor o menor acierto) los datos recopilados, se convertía en una plataforma para recopilar y gestionar esos datos por parte de los usuarios, de modo que la información sobre compañías, por ejemplo, era proporcionada y actualizada por las propias compañías; un modelo con sus propias dificultades y retos.

No se trataba de nada nuevo o revolucionario, pero llevaba por primera vez a la información teatral (hablo del 2001) fórmulas que estaban en pleno desarrollo en Internet, como los sistemas de gestión de contenidos (CMS), los contenidos generados por los usuarios (UGC) o el uso de modelos de datos y taxonomías más propias de la Era de la información que de los tiempos del Fax.

Pero el directorio de Titerenet es un proyecto circunscrito exclusivamente al mundo de los títeres.
En un ámbito más amplio dentro del marco de las Artes Escénicas, lo más parecido a una base de datos moderna que he podido encontrar es la BroadwayWorld International Database broadwayworld.com/bwidb/ en la línea (salvando las distancias) de la Internet Movie Database www.imdb.com

Con más de 12.000 producciones registradas y más de 75.000 actores y actrices (datos proporcionados por la propia BWIDB) debe ser una de las mayores recopilaciones de datos escénicos, si no la mayor. Sin embargo, adolece en su propia estructura de algunos de los problemas que tuvieron proyectos anteriores más modestos.

Pero no sólo de bases de datos vive la información teatral en la red. Otro aspecto fundamental que parece estar mejorando es el de los contenidos informativos y de divulgación sobre las Artes Escénicas, ya sea en forma de revistas especializadas, blogs, carteleras o como contenidos en las redes sociales.

Este es un tema que daría mucho que hablar, así es que lo dejaré para otra ocasión.

La cuestión es que una información completa, accesible y actualizada sobre la actividad teatral no sólo supondrá enormes mejoras en la gestión cultural o en la difusión teatral, sino que además sentaría las bases necesarias para el desarrollo de ulteriores proyectos.

Creo que el desarrollo de un ecosistema de información teatral (naturalmente a través de Internet) es uno de los grandes retos a los que se enfrentan hoy en día las Artes Escénicas. Ese ecosistema, diverso y dinámico es más que necesario para adaptar a los tiempos tanto la difusión como la gestión del mundo de la escena.

Algunos de los nuevos proyectos que están apareciendo entorno al teatro, como Escena 2.0 www.escena-2.com o Teatra www.teatra.co o simplemente la cantidad y actividad de cuentas en Twitter relacionadas con el teatro apuntan a la posibilidad de que algo esté cambiando, para bien, en la relación entre la escena y la información.

Y por supuesto está In the Dir, que la semana que viene estrena una nueva y muy mejorada versión, tras 7 meses de pruebas y maduración del proyecto. Hasta el sábado podéis probar la nueva versión, antes de que salga, en esta dirección temporal www.inthedir.net/es

Si conoces otros proyectos interesantes relacionados con el teatro (seguro que no los conozco todos) deja un comentario.

Descargo de responsabilidad: Tanto el directorio de Titerenet como In the Dir son o han sido proyectos personales.

Fotografía de Tilemahos Efthimiadis
Licencia: CC Reconocimiento.
Imagen original.

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El teatro y la industria cultural

Abriendo el teatro

Fotografía: Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires


El teatro, evidentemente, no va a desaparecer, pero creo que corre el serio riesgo de -digamos, en los próximos 20 años- quedar convertido en una industria cultural y en algo de folclore.

“Industria” y “cultural” son dos palabras que juntas me gustan bastante poco.
La industria produce cosas de forma eficiente y rentable, por ejemplo, tornillos. La industria cultural, como la de la música o el cine, crea productos homogéneos, claramente delimitados según el perfil de los consumidores y con el objetivo de ser tan rentables como sea posible utilizando fórmulas y técnicas de mercado.

Indudablemente el que haya una industria del cine y de la música no quiere decir que ambas no sean cultura, ni siquiera que no produzcan buena música o buen cine, pero ¿por qué hay cine y sellos musicales independientes? Porque lo que ofrecen no tiene cabida en los circuitos de la propia industria, porque según sus parámetros no son rentables.

Una frase curiosa:
De los 20€ de un CD sólo 3 van a parar al creador. El resto se invierte en impedir que esto cambie.
Vía kurioso en twitter.

La industria teatral -si tal cosa llega a existir- será una productora de grandes musicales “hollywoodienses“, de espectáculos protagonizados por estrellas de la televisión y el cine, lo cual no me parece mal, tiene su público (y no poco) y se realizan producciones de gran calidad, pero sería una pena que eso, además de unas cuantas “producciones” independiente fuese todo lo que quedase del teatro en un futuro. Para mí el teatro es algo mucho más amplio y diverso que no tiene por qué estar siempre sujeto a criterios de rentabilidad económica.

Y sin embargo estamos ante un excelente momento de oportunidades para el teatro en toda su amplitud y variedad, al igual que lo estamos para el resto de espectáculos en vivo, como un contrapunto refrescante a esa otra maravilla que es Internet.

A los jóvenes que están creciendo con las redes sociales, el P2P o las descargas directas les va a resultar tremendamente estimulante algo como el teatro… si es que llegan a conocerlo, porque en Internet, el lugar donde descubren y comparten, poco pueden encontrar a día de hoy que les invite a acercarse a un escenario teatral.

Fotografía de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Licencia: CC Reconocimiento.
Imagen original

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La publicidad del teatro no puede ser sólo institucional

Función en el Teatro Arriaga de Bilbao

Fotografía de Iker Merodio


…Y no puede ser solo publicidad.

Las compañías de teatro hacen publicidad. Publican material gráfico como dossieres, trípticos, carteles, incluso publican anuncios en Google AdWords, pero ¿a quién va dirigida esa publicidad? A las instituciones y entidades que contratan a las compañías.

La publicidad dirigida al público, hasta la fecha, es cosa principalmente de las instituciones. Las compañías rara vez hacen publicidad dirigida al público, porque no suele ser el público el que paga, salvando las funciones a taquilla. Eso debe cambiar, porque hoy en día la publicidad institucional del teatro es necesaria, pero insuficiente.

En un mundo en el que la comunicación se ha descentralizado gracias a Internet podemos hablar de tú a tú con las personas interesadas en lo que tenemos que decir, por pocas que sean o por dispersas que estén.

En Internet la gente te encuentra porque les das lo que ellos buscan y eso crea “micro-medios” que no son posibles en los “mass media”. Si no cuentas nada, nadie te encontrará.

Con una comunicación directa entre interesados en un mismo tema y el abaratamiento de esa comunicación es posible crear y desarrollar comunidades de interés alrededor de la información, e información es todo, también el teatro.

Las compañías teatrales tienen en sus manos un poder de comunicación para el teatro, más allá de las propias funciones, que no está al alcance de las grandes instituciones, que carecen de una voz tan personal y directa.

¿Cuánta gente que no ha ido nunca al teatro se sentirá atraída por éste y se convertirá el público? El público actual no es suficiente y no parece que vaya en aumento.

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